La otra cara de los carretoneros

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Por Nallely López 

En México se generan aproximadamente 86 mil toneladas de residuos diarios, la mayoría de estos terminan en rellenos sanitarios e incineradores. Es sabido que la basura contribuye a los problemas de contaminación del suelo, aire, agua, etc. El problema que siempre relacionamos con los desechos postconsumo es su producción excesiva, sin embargo hay muchos otras afecciones alrededor de este tema.

En Nuevo León, el sistema de recolección y gestión de residuos es ineficiente. Los camiones de basura no se dan abasto y por lo tanto no recorren todas las calles del estado. Frente a esta problemática, que ya tiene mucho tiempo de existencia, surgió una solución por parte de la comunidad: hacer uso de un carretón para recolectar todos los residuos que no recoge el camión de basura.

Los carretoneros son personas que se dedican a recoger la basura que nadie más recolecta. Durante más de 30 años en Nuevo León, ellos han usado el carretón y el caballo como único recurso para laborar. Pero ahora, tras una reforma al ‘Reglamento de Limpia para el municipio de Monterrey’ su trabajo se ve limitado al ser considerado ilegal.

“[Queda estrictamente prohibido] Realizar dentro del municipio actividad comercial o de recolección de residuos orgánicos e inorgánicos, escombro, chatarra o cualquier desecho, que involucre el uso de vehículos de tracción animal, triciclo, entre otros”, dicta la fracción XXVI del reglamento.

En caso de violar dicho punto de la norma se sancionará a la persona con una multa de 101 a 200 días de salario mínimo. Pero, ¿cómo un carretonero podría pagar una sanción de 8 mil a 16 mil pesos si no tienen un sueldo fijo?

“En un día, pues es que hay bajas y hay altas. El puro sábado puedo sacar hasta mil (…), pero me voy hasta García. Y aquí, trabajando unos 500, 400 pesos, pero sí me recupero con las cosas que me da la gente, es donde me aliviano”, menciona Marisol, mujer carretonera desde hace más de 2 años.

Marisol es el sustento principal de su familia. Mantiene a sus 5 hijos con el dinero que obtiene del carretón. Explica que cuando no alcanza el dinero, pide dinero prestado o vende cosas para completar a comer.

“Me tenía que deshacer de algo para darles de comer”, afirma.

Con el impulso del nuevo reglamento, Marisol ha presentado dificultades para realizar su oficio. Y es que ella menciona que es el único trabajo que le permite ganar un poco de dinero sin descuidar a su familia. Ella empieza su jornada alrededor de las 10:00 am, recorre las colonias donde ya tienen clientes y termina antes de que empieza el horario escolar de sus hijos ya que tiene que llevarlos a la escuela. Algunas veces sus hijos la acompañan, ya que no cuenta con apoyo para el cuidado de los mismos.

A pesar del estilo de vida precario de los carretoneros, la tónica alrededor del tema gira sobre lo mismo: “dan una mala imagen a la ciudad”, “maltratan a los caballos”, “queman la basura”, etc. El ciudadano común hace hincapié en la defensa de los animales y una “ciudad limpia”, pero se olvida de que el carretonero representa la cara de la desigualdad social en México.

De acuerdo con el informe de medición de pobreza del 2016 realizado por el  Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el país tiene 53.4 millones de pobres, que equivale al 43.6% del total de habitantes de la población. A su vez, el 50.6% de la población tiene ingresos insuficientes para satisfacer servicios básicos y alimentación.

“La tele, la estufa, el ropero, la camas, la mesa, es de lo que nos da la gente. Medicamento que nos da la gente, las cobijas, la ropa es de lo que nos da la gente”, explica Marisol sobre las cosas que tiene en su casa. Un cuarto donde los 6 integrantes de la familia se distribuyen en dos camas para dormir, con un techo cuarteado y sin acceso a servicios básicos.

El descontento de la ciudadanía por la presencia de los carretoneros no es general, hay muchas personas que abogan por su labor.

“Si te has fijado en las noticias, hay muchas colonias donde no pasan los camiones de basura. Se junta la basura, ¿y qué hacen los perros? Tirarla y hacer un mugreral”, expresa Francisca Bazaldúa, clienta de Marisol que además de participar en la recolección de basura, le brinda diferentes trabajos, desde la limpieza como la pintura de su casa, para que pueda tener un ingreso extra.

“Entonces para el carretonero, uno le puede dar la cooperación que uno pueda y recogen la basura y se la llevan. A veces ayudan más que el camión del municipio”, agrega.

Ante las manifestaciones de la comunidad de carretoneros, las autoridades de gobierno han mencionado que se les reubicaría en un empleo en instituciones de gobierno, pero no han aclarado las condiciones de trabajo y si será de manera permanente o temporal. 

Aunque el trabajo que realiza Marisol no tiene una remuneración adecuada, ella insiste en que le gusta porque no descuida a sus hijos y está al pendiente de ellos, porque en cualquier otro trabajo estaría desde las 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde sin saber nada de sus hijos.

 

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