Consentimiento sexual entre universitarios: Caso Tec de Monterrey

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Fuente: Consentzine, ilustración por Petra Eriksson

Hay países donde el contexto sociocultural genera el ambiente para que ciertas circunstancias se presenten y lleguen a convertirse en “normales” o aceptadas; Latinoamérica es una región en la cual, concentrado la atención en temas de sexualidad y relaciones, diversas conductas tóxicas figuran como tradiciones que independientemente del status socioeconómico y los niveles de educación, van a estar presentes. El propósito de esta investigación es aterrizar lo anterior a lo local, examinar los comportamientos sexuales de los jóvenes universitarios en el Tecnológico de Monterrey para poder medir los niveles de violencia sexual y consentimiento sexual que existen dentro de la comunidad. ¿Los alumnos conocen lo qué significa el consentimiento? ¿Manejan su vida sexual considerando este término?

Entre números y casos

Cómo inicio obligatorio, hay que expresar los hechos a través de cifras. Más de 3 millones de mujeres mayores de 15 años revelaron haber sufrido violencia por aprte de compañeros o maestros. Según datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, 10.7% de las mujeres fueron agredidas sexualmente en el 2016.

Según una encuesta realizada en el 2009 por el Programa Universitario de Equidad de Género (PUEG), 49.3% de las alumnas de la UNAM sufrieron algún tipo de hostigamiento. De forma breve y con resultados del 2016, según la Comisión Ejecutiva de Atención de Víctimas (CEAV) en México se cometen 600,000 delitos sexuales al año de los cuales solo se investigan 20,000. 8 de cada 10 son mujeres y 25.6% de los casos son de estudiantes.

En el 2014, California se convirtió en el primer estado de Estados Unidos donde entró en vigor la ley “Sí es sí” aplicable a los centros de educación superior que reciben fondos públicos, en ella se exige como requisito el consentimiento explícito al momento de que los universitarios mantengas relaciones sexuales. “Acuerdo afirmativo, consciente y voluntario para involucrarse en una actividad sexual” es la definición de consentimiento dentro de la legislación, la cual también obliga a que se enseñe a los estudiantes las diferencias entre agresión sexual y relaciones consensuadas.

También está el famoso caso de Emma Sulkowicz, estudiante de la Universidad de Columbia, quien caminó por el campus cargando el colchón donde la violaron como protesta ante un sistema que no actuó para protegerla ni a las 2 estudiantes más que acusaron al mismo agresor.

 

Del consentimiento a la violencia, un solo paso

El consentimiento sexual es un tema que necesita ser abordado en relación a la violencia sexual. Cómo definición resumida, la violencia sexual representa relaciones sexuales, actos o comentarios sexuales no deseados u obligados. Por otra parte, el consentimiento es definido como “una manifestación de voluntad, que se puede hacerse saber expresa o tácitamente; lo que significa decir que consentimiento y voluntad son fenómenos relacionados pero diferentes, y que existen, por lo menos, dos formas de consentir, explicita e implícita “.

La mayor dificultad entre los jóvenes es que consideran que el único acto que representa la violencia sexual y, por ende, falta de consentimiento, es la violación. Tanto hombres como mujeres vinculan la violencia sexual con relaciones sexuales forzadas, todo esto como resultado de cómo se ha enseñado a ejercer la sexualidad: el hombre insaciable que aprovechará cualquier oportunidad de mantener un encuentro sexual y la mujer que será la responsable de establecer límites pero que al mismo tiempo es sumisa y víctima potencial de violencia por lo que la delimitación de dichos límites no será efectuada o de ser así, podría ser ignorada.

El problema radica entonces en que no se está considerando que hay que incluir cualquier práctica sexual dentro de las definiciones además de que no hay un total entendimiento de las mismas. La educación sexual ha fallado al grado que piensan que mantienen relaciones saludables porque no conocen que sus acciones están catalogadas como violentas.

 

¿Malentendidos sexuales?

 Ahora le damos la bienvenida al término “malentendidos sexuales” el cual responsabiliza a la mujer de comunicar en todo momento el consentimiento, pero la pareja (tomando los casos como parejas heterosexuales) no interpretará todas las variables de comunicación tanto verbal como física lo que podrá resultar en violencia sexual. Aquí entra también el “área gris” donde, aunque se acceda a ejercer prácticas sexuales pareciendo consensuado, será resultado de un sentimiento de obligación o de culpa; se accederá ya sea porque: tienes que satisfacer sus necesidades, puede agredirte si te niegas, miedo al abandono, en el caso de los hombres miedo a que se ponga en duda su masculinidad, etc. Para toda la investigación se utilizará el noviazgo como área focal. El noviazgo es el mejor escenario para contextualizar la dinámica que se crea entre consentimiento y violencia sexual.

 

Acciones del Tec

El Tecnológico de Monterrey, universidad prestigiada a nivel México y Latinoamérica, reconoció que se estaba quedando atrás en materia de atención de violencia de género y acoso dentro de la institución y fue a principios de este año que publicaron oficialmente el Protocolo de Violencia de Género.

 Karla Urriola, psicóloga dentro de la oficina Mejoramiento Académico para Alumnos y quien desde el 2016 está a cargo de los casos de violencia de género que se reportan en el Campus Monterrey, platica sobre las acciones que han estado implementando para resolver el tema entre los estudiantes.

En el verano del 2017 se realizaron 4 focus groups con la finalidad de conocer si los alumnos estaban enterados de las acciones del Tec respecto al tema de violencia de género. Se impartieron talleres piloto con duración de media hora durante las clases de EVAP y matemáticas ese mismo verano donde los alumnos presentaron propuestas y soluciones que podrían aplicarse en el campus y dieron su opinión sobre los temas que todavía hace falta mejorar.

Ese mismo año se comenzó el proceso de adhesión a la campaña HeForShe lanzada por ONU Mujeres. Se creó un grupo estudiantil, pintaron el mural “Distintas pero no desiguales” y usaron el Foro Mujeres Líderes de México como plataforma de promoción. A la par, la maestra Mariana Gabarrot y la alumna de derecho Gemma Suárez trabajaban en el protocolo mencionado al principio.

Recapitulando en las propuestas capturadas durante los talleres del verano pasado, “el tema más pedido a tratar es el consentimiento sexual” comentó Karla, “y este es el tema que menos se ha cubierto”. Cabe mencionar que la oficina y su equipo proponen a los directivos de la institución y ellos deciden si se aplica o no, y de ser así, también deciden el cuándo y el cómo.

 

Análisis de las encuestas

Llegamos a la parte más interesante, ¿los estudiantes universitarios del Tecnológico de Monterrey conocen y ejercen el consentimiento en su vida sexual? Se realizaron encuestas para medir los conocimientos sobre consentimiento sexual entre el alumnado y los resultados obtenidos a través de una muestra de 95 personas tienen mucho que observar.

De esta dicha muestra, 47.4% están el rango de edades entre 21-23 años, 54.7% son mujeres y 48.9% forman parte de la escuela de Ingenierías y Ciencia. La encuesta se dividió en 5 secciones: datos del encuestado, definición de consentimiento sexual, preguntas de opción múltiple con posibilidad de “Si, No y A veces”, afirmaciones con posibilidad de estar “Totalmente de acuerdo o Totalmente en desacuerdo” dentro del rango del 1-10 y finalmente se les pide su opinión sobre la frase: Ella/Él me dijo que no, pero su cuerpo me dijo que sí.

Para empezar con el análisis, partiremos de la información previa proporcionada por Karla Urriola, los estudiantes no han recibido talleres ni clases sobre sexualidad de forma general, o sea, a todos los alumnos en todas las áreas de estudio y no solo en programas piloto.

En la segunda sección se pregunta sobre la definición de consentimiento. Los resultados van por buen camino en este inicio, la definición más completa fue elegida por el 73.7 % de los encuestados. Todo parece indicar que saben qué es el consentimiento

“Acuerdo entusiasta, consciente y voluntario entre dos o más personas para mantener actividades sexuales.”

La mayoría de las preguntas de la segunda sección con tres posibilidades de respuesta: Si, No y A veces, iban dirigidas a medir qué tanto se piensa en el consentimiento ya al momento del acto.

Con porcentajes entre el 66.3% y el 69.5%, se confirmó que la mayoría “Si” busca el consentimiento activamente mientras mantiene relaciones sexuales. Aquí comienza a presentarse una parte de la muestra que está confundida, que queda fuera de los extremos, 20% aproximadamente se quedaba en el “A veces” o daba otras respuestas.

81.7% respondió “No” a presionar a su pareja si esta se niega a mantener relaciones luego de que le pregunten y el 77.9% dijo “No” a la afirmación que señalaba que las relaciones sexuales siempre van implícitas en el contexto de una relación de noviazgo. Igualmente queda un 16.1% a 20 % de encuestados que quedan en el “A veces”, otra vez confusión.

Hubo respuestas variadas para la afirmación: Puedo mantener relaciones sexuales con una persona que consumió alcohol y/o drogas. 46.3 % respondió “No”, 16.8% dijo “Sí” y en esta ocasión un 40% de los encuestados quedó en el limbo del “A veces” u otras respuestas, los confundidos fueron en aumento. Si una persona esta alcoholizada no está en condiciones de decidir si quiere mantener relaciones sexuales o no

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Y para terminar, se pidió la opinión sobre la frase “Ella/Él me dijo que no, pero su cuerpo me dijo que sí”. A continuación, algunas de las respuestas más representativas.

  • “Considero que es algo que no deberían ni siquiera de mencionar ya que no es no y punto “
  • “Que es incorrecto continuar entonces y se vuelve una agresión”
  • “’No’ es no. Si te dijo que no, no deberían continuar la relación sexual”
  • “Es una tontería. El cuerpo puede responder a ciertos estímulos físicos que no siempre van de acuerdo con lo que quiero o estoy dispuesta a hacer”
  • “Es una excusa inválida para justificar violar a alguien sin sentir culpa al respecto”
  • “Me enoja esta frase puede que tu cuerpo esté estimulado, pero si tú no estás seguro/a no tiene derecho a obligarte”
  • “Está mal. Si la persona expresamente dijo que NO, entonces no hay consentimiento sin importar todo lo demás”

La mayoría de las respuestas concuerdan en que es un pretexto para justificar violaciones y que está mal. Muchas respuestas tomaron en cuenta que los estímulos y reacciones del cuerpo no son determinante para decidir si se mantienen prácticas sexuales o no.

 

Lo que queda

Los resultados muestran que la mayoría de los estudiantes encuestados tiene claro lo que es el consentimiento y lo que es mantener actos sexuales que busquen activamente el consentimiento mutuo, sin embargo, casi una cuarta parte de la muestra no mantiene una postura definitiva posicionándose en el “a veces”, en el “depende de las circunstancias, y este es un tema en el cual cualquier tono de gris puede volverse una agresión sexual. Los estudiantes tienen conocimientos básicos, pero es tarea de la institución complementarlos de forma responsable y sensibilizarlos a la realidad social que viven respecto a violencia sexual que viven tanto los universitarios como la sociedad actualmente.

 

 

 

Referencias:

Saldívar Hernández, Gabriela, Luciana Ramos Lira, and Martha Romero Mendoza. “¿Qué es la coerción sexual? significado, tácticas e interpretación en jóvenes universitarios de la ciudad de México.” Salud mental 31.1 (2008): 45-51.

Hurtado de Mendoza Zabalgoitia, María Teresa, and Juana Olvera Méndez. “Conocimientos y actitudes sobre sexualidad en jóvenes universitarios.” Revista electrónica de psicología Iztacala 16.1 (2013).

Pérez Hernández, Yolinliztli. “Consentimiento sexual: un análisis con perspectiva de género.” Revista mexicana de sociología78.4 (2016): 741-767.

Contreras, Juan Manuel, et al. “Violencia sexual en Latinoamérica y el Caribe: análisis de datos secundarios. Iniciativa de Investigación sobre la Violencia Sexual.” (2016).

Ilizaliturri, Arturo . “Universidades reprobadas: solo 4 tienen protocolos contra el acoso sexual. “Animal Político. 2016. Animal Político. 3 de abril, 2018 https://www.animalpolitico.com/2016/04/universidades-reprobadas-solo-4-tienen-protocolos-contra-el-acoso-sexual/.

 

 

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