Ningún ser humano es ilegal: El fenómeno migratorio en Nuevo Léon

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Por Denise Bernal y Gualy María

Foto del SanDiegoRed

 

El Triángulo Norte de Centroamérica comprende los países de Guatemala, Honduras y El Salvador desde los 90`s se encuentran en una crisis de violencia extrema ocasionada por el crimen organizado, más específico por los “Maras”. “Mara” significa pandilla delictiva juvenil, han sido originadas por el retorno de emigrantes deportados por delincuencia desde México y Estados Unidos, quienes emplean la violencia, delincuencia como métodos de supervivencia. Estas pandillas integran jóvenes de sectores social y económicamente marginados ya sea voluntaria o involuntariamente. 

Foto de Carlos Tena

Hay dos grandes pandillas que se conocen como: La Mara Salvatrucha Trece (MS13). La Mara 18, que viene inspirada de pasajes bíblicos respecto al número de la bestia “666”, 6 + 6 + 6 = 18. El poder que han alcanzado estas pandillas ha ido creciendo con los años y con el número de deportaciones, sin embargo, las condiciones de vida que han dejado como consecuencia el estilo de vida propiciado por los maras es la causa principal por la que Hondureños, Salvadoreños y guatemaltecos salen de sus países de forma irregular buscando una mejor vida en el extranjero.

 

 

Sr. Aguilar, Honduras

Tal, es el caso de el señor Aguilar proveniente de Honduras, se dedicaba al transporte público, tenía 2 mototaxis pero su situación económica no abastecía para alimentar a toda su familia, las cosas se habían puesto difíciles en su comunidad por lo que decidió vender uno de sus mototaxis, a lo que los maras inmediatamente le solicitaron el 50% de la venta. “¿Cómo le iba yo a hacer? Es el dinero de mi trabajo si yo se los daba luego no iba alcanzar ni para que la vendía. ¡No! No quise pagar y me mataron a un tío, amenazaron con ir por mi y mis hijos tuvimos que huir” explicó el Hondureño. Quedarse es lo equivalente a estar a expensas de amenazas, secuestros, robos, irse es apostarle a la posibilidad de tener una vida mejor, no sólo para él pero también sus hijos quienes se estaban acercando a los 12 años de edad y por ende a la posibilidad de ser reclutados. Pero los problemas no se resuelven al salir de su país. Al señor Aguilar y su familia les tomó aproximadamente 5 meses llegar a Monterrey, varios intentos de extorsión e incluso secuestro. Ahora, viven con ganas de trabajar para salir adelante, incluirse en la sociedad Regiomontana y sin embargo no ha podido regularizar su situación como estatus de migrante por lo que acudió a Casa Monarca a solicitar apoyo.

 

“Si llegas a cierto nivel de estudios las mismas maras de quieren reclutar porque les eres útil intelectualmente, y si no, también por que puedes ser parte de las pandillas entonces desde el ángulo que tú lo veas ellas y ellos se encuentran bajo la posibilidad de ser obligados a pertenecer al crimen organizado”  -Gabriela Leal del jurídico de Casa Monarca

 

Cifras de REDHUM (Red de Información Humanitaria para América Latina y El Caribe) datan que los 3 países en conjunto una tasa de más de 40 homicidios por cada 100000 habitantes al año. El número de detenciones de migrantes en México ha incrementado de 80 mil en el 2013 a 118 mil en el 2014 y más tarde 170 mil en el 2015, cifras del INEGI.

 

En búsqueda de alcanzar el ‘sueño americano’ y escapar de la situación decadente de su país los grupos de migrantes centroamericanos se trasladan a través del territorio mexicano por áreas sumamente inseguras e inhóspitas. Esta situación ocurre sobre todo desde la década de 1980.  Normalmente, este tránsito comienza en la frontera sur de México, y culmina en la frontera norte que comparte con los Estados Unidos. Sin embargo, el estudio de las rutas que siguen es muy complicado, por el carácter de invisibilidad de los propios migrantes. Es a través de notas por parte de los medios de comunicación que se puede realizar un acercamiento, pues las figuras oficiales fallan en este sentido.

Kevin Aguilar, Honduras

 

En el caso de la familia Aguilar, llegaron a Monterrey vía Guatemala y cruzando la frontera Guatemala-México por la selva Lacandona en Chiapas lo que involucra alrededor de 500 kilómetros recorridos en 5 días a pie. “Yo solo preguntaba ¿cuánto más falta? y me decían una hora y luego otra hora y total esa hora nunca llegaba” – nos platicó Kevin de 14 años.

 

El grado de dificultad de cruzar a Estados Unidos hace que México se convierta en un lugar de destino en vez de un lugar de paso para los migrantes del centro y sur del continente. Se quedan porque la sociedad neoleonesa, les ofrece algún tipo de trabajo, y aunque muchos lo ven como momentáneo, terminan quedándose más tiempo del imaginado.

 

“Son muchas las adversidades con las que se topan los migrantes que salen de centroamérica a perseguir el “sueño americano”, se enfrentan a situaciones de riesgo ante naturaleza, delincuencia, discriminación, hambre, desgaste físico, emocional y a eso hay que agregar un constante abuso de poder por parte de las autoridades mexicanas” – Gabriela Leal

 

Fotografía de Antonio Saavedra Rodríguez / ephoto7.com

Ante situaciones de robo, violencia, abuso entre otras, se encuentran en desventaja ante los nacionales debido a que en su mayoría, no cuentan con papeles de identificación. En Nuevo León no hay una institución u organismo que permita a estas personas ampararse, vienen huyendo de situaciones de violencia y/o pobreza extrema por lo que piden asilo para no morir.

Jeovany es un guatemalteco de 29 años que lleva 2 meses en Monterrey, “Salí porque no quería matar pero deje a mis dos hijas y a mi mujer; ahora tengo que trabajar para que ellas puedan comer”. Salió con un grupo de 8 hombres de su pueblo a mediados de agosto pasado pero en el camino

se fueron separando. De su natal San Marcos se montó en una barca y recorrió de lejos la costa, al llegar a algún pueblo en Oaxaca el pollero lo dejó junto a su grupo a la deriva. Después de remar por horas y llegar al puerto, algunos de sus compañeros decidieron quedarse un tiempo ahí pero él siguió adelante. Tras caminar por horas y conseguir un aventón atrás de una camioneta, Jeovany se sentía seguro, “todo iba bien, pensaba que teníamos suerte, que lo que se escuchaba eran puras historias porque no nos estaba pasando nada…”. Al llegar a Veracruz lo asaltaron y le quitaron hasta los zapatos y dos días después se encontraba pidiendo limosna y fue atacado por un grupo de policías. Después de recuperarse con ayuda de “Las Patronas”, siguió su camino hasta Tamaulipas y luego a Nuevo León. En su camino perdió a algunos amigos a manos de grupos armados en Tamaulipas, otros decidieron regresar a centroamérica por miedo a la represión, “Nosotros venimos juntos y la policía te quiere separar porque sólo, eres más débil”.

 

Fotografía de Antonio Saavedra Rodríguez / ephoto7.com

En entrevista con Gabriela Leal, del jurídico de Casa Monarca comentó que desde el punto de vista legal, uno de los aspectos que más conflictúan la situación de los migrantes es que son automáticamente criminalizados por las autoridades y la sociedad. Si bien, por mucho tiempo fueron seres “invisibles”, hoy en día se le da poca importancia a su situación y los procesos de regularización son largos y llenos de trabas.

 

En la Opinión Consultiva OC-18/03 la Corte Interamericana de Derechos Humanos, establece que: “Los Estados americanos tienen la obligación de garantizar la protección básica de los derechos humanos, prevista en los tratados de derechos humanos, a todas las personas bajo su autoridad, “y [aquélla] no depende […] para su aplicación de factores tales como la ciudadanía, nacionalidad ni ningún otro factor de la persona, incluida su condición de inmigración”.

 

“Sus derechos básicos, se les son negados por bastantes autoridades de Nuevo León, no los dejan casarse a veces porque no tienen el acta de nacimiento apostillada a pesar de que la ley de migración establece específicamente que no se les puede negar ese derecho… se les dificulta bastante el derecho a la salud que universalmente es de los derechos humanos que más peso se les da… el derecho a la educación, vida digna, alimentación.” Añade la licenciada Gabriela

 

Fotografía de Antonio Saavedra Rodríguez / ephoto7.com

La descripción que en el artículo 42 fracción II de la Ley General de Población se otorga a la característica migratoria de Transmigrante “En tránsito hacia otro país y que podrá permanecer en territorio nacional hasta por treinta días”, se puede decir que la transmigración es el acto de internarse en un país, con el propósito de atravesar su territorio para llegar a otro en el que se planea establecerse de forma temporal o indefinida. Pero para que a un migrante se le pueda dar esta categoría es necesario que se interne en el país de forma documentada y que tenga una visa para el país de destino, así como de cada país por el cual van a transitar. Considerando que la mayoría de los migrantes centroamericanos que ingresan al territorio nacional con el propósito de llegar a Estados Unidos lo hacen de forma indocumentada, no pueden ser acreedores a este estatus migratorio por lo que han sido víctimas de abusos y faltas a sus derechos humanos.

“Es difícil poder ayudar a un migrante a regularizarse. ¿Por qué? Porque migración pone muchas trabas y muchos muchos requisitos. He notado como migración le da poca importancia a los trámites de personas que están aquí de forma indocumentada. A los migrantes les piden ciertas cosas que ellos no tienen, por ejemplo, muchos no cuentan con algún tipo de identificación, porque se las roban en el camino, entonces yo no puedo hacer ningún trámite sin ella. Son requisitos que al final, migración no contempla el hecho de que en su trayecto por México suceden eventos que hacen que pierdan sus papeles, ya sea que se los roben, que se mojen, se quemen o simplemente se les pierdan y al final estas personas son indocumentadas.” -Comentó Gabriela Leal

 

“Poder sacar un permiso de trabajo: imposible… y ellos y ellas vienen a trabajar”

“Sus derechos básicos, se les son negados por bastantes autoridades de Nuevo León, no los dejan casarse a veces porque no tienen el acta de nacimiento apostillada a pesar de que la ley de migración establece específicamente que no se les puede negar ese derecho… se les dificulta bastante el derecho a la salud que universalmente es de los derechos humanos que más peso se les da… el derecho a la educación, vida digna, alimentación.” – Añade la abogada Leal

 

Jacky Aguilar, Honduras

Jacky Aguilar, tiene 15 años, tenía 11 cuando salió de Honduras por primera vez con su familia, este año ella entró a secundaría apenas, puesto que ha pasado 4 años de su vida huyendo. Está contenta de ir a la escuela, todos sus compañeros son buenos con ella y le preguntan mucho “¿cómo es allá?”, ella contesta que es muy diferente, sobre todo algunas palabras y la comida, pero le gusta aquí. Apesar de pasar 4 años de su pre adolescencia en trenes, autobuses, caminando kilómetros de selva o carreteras bajo el sol, no se victimiza y no se queja, ella comprende que tiene que buscar una vida mejor y entre sonrisas contestó que es feliz, ella entiende. Así como Jacky, hay miles de niños que salen de sus países huyendo del hambre y la violencia, algunos pierden a sus padres en el camino y quedan sólos, indocumentados en un país extranjero que no ha encontrado la forma de atender las necesidades del fenómeno migratorio que existe hoy en día.

 

El problema de la migración a Estados Unidos en los últimos años ha desembocado la inmigración de infantes no acompañados. Si de 2004 a 2011 se reportaron aproximadamente 6400 niños no acompañados intentando llegar a la frontera estadounidense, solo en el año 2014 se reportaron aproximadamente 90000 casos. El problema es tremendo y urgente, este crecimiento exponencial en las cifras de tan penosa situación se ve traducido en tres principales elementos detonadores. Primero, según Daniel G. Groody, la violencia sufrida en los países de origen, después el reencuentro con la familia supuesta en EU (de las cuales muchas veces no se tienen noticias sino meras suposiciones) y en tercer lugar la situación económica. Pero cómo se emprenden tales menores en tal situación? Pues según Groody, existe un mito propagado. Se supondría que en la frontera se distribuyen “green cards” para acceder a EU. Terrible mito que causa la esperanza de decenas de miles de niños migrantes en la actualidad.

 

Otro caso es el de Bryan, tiene 18 años, la primera vez que salió de Honduras fue a los 16, al preguntarle el por qué tan jóven, contestó que “uno siempre tiene que seguir buscando mejorar su vida”, que la pobreza en su país es inmensa y las cosas no van a cambiar, que a su edad, empiezan a reclutar muchos jóvenes para las pandillas. “Hay niños desde los 12 que ya van cargando muchos muertos, traen el cuerno de chivo en el hombro y yo no quería eso, no quise ser delincuente”. Salió solo y en el camino le fueron ayudando personas en su misma situación a saber por dónde y a qué hora salir, con qué tipo de cosas tener cuidado. En el trayecto en México se encontró con la familia Aguilar que lo adoptó como un hijo más al verlo jóven y solo. Bryan carga en su cartera un billete de $1 lempira como recuerdo de dónde viene.

 

 Resulta ilógico catalogar a estos jóvenes como “ilegales” o “delincuentes”, cuando salieron de sus países al tomar la decisión de no querer delinquir. Es importante como sociedad, como latinos, como mexicanos saber que ser migrante no es sinónimo de ser criminal y que ningún ser humano es ilegal

El migrar es un derecho humano.

 

 

 

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